¿Aceptarías cobrar parte de tu salario en criptomonedas?
La pregunta, que hace unos años podía parecer lejana, empieza a formar parte del debate sobre nuevas fórmulas de compensación, especialmente en entornos tecnológicos, digitales o con talento internacional.
En la publicación de Montse Mateos de este fin de semana en Expansión, Javier Pérez-Navarro, director en Peoplematters, aporta una mirada muy clara: el pago en criptomonedas puede funcionar como elemento de diferenciación y marketing para atraer a determinados perfiles tecnológicos muy especializados, pero no debe confundirse con una solución retributiva universal.
La clave está en el equilibrio.
Porque junto a la posible agilidad en transferencias internacionales o el atractivo para determinados perfiles, aparecen retos relevantes: volatilidad, complejidad fiscal, trazabilidad en nómina, ausencia de determinadas coberturas tradicionales y necesidad de máxima transparencia.
Como señala Javier, en la mayoría de los casos el coste y las implicaciones legales pueden superar el valor real de atracción. Por eso, cualquier esquema de este tipo debería ser voluntario, transparente, reversible y referenciado siempre a su valor en euros.
La innovación retributiva tiene sentido cuando aporta valor real al empleado y a la organización. No cuando añade complejidad sin una clara mejora de la experiencia.
En compensación, innovar no es solo incorporar nuevas fórmulas. Es hacerlo con rigor, seguridad y coherencia.
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